Sectores opositores pero también algunos de los propios cuestionan una supuesta inacción del intendente Gustavo Barrera. Sin embargo una mirada desapasionada puede ver que la gestión y las políticas públicas que caracterizaron la administración barrerista en Villa Gesell continúan pese a los brutales recortes realizados por Milei desde el gobierno nacional. Lo que falla en todo caso, es la política.

Nicolás Valdez, Gustavo Barrera y Emiliano Felice
Por Patricia Barral
(Villa Gesell, 8 de abril 2026) En 1992, James Carville, estratega político del por entonces candidato presidencial para EEUU, Bil Clinton, acuñó una frase que se popularizó y guió la campaña hacia la presidencia que finalmente ganó el demócrata Clinton contra George Bush padre. La frase era sin verbo: «the economy, stupid» aunque después terminó en «es la economía, estúpido» y fue (es) usada por líderes de todo el mundo desde entonces.
En el caso de Villa Gesell sin dudas que la economía está pesando, pero por supuesto no es sólo un problema local. Las políticas nacionales impuestas por Javier Milei desde el gobierno nacional están desarmando desde adentro todas las redes estatales construídas desde el retorno de la democracia pero sobre todo, en los últimos gobiernos peronistas/kirchneristas. Su obsesión es romper todas las políticas públicas sostenidas en leyes, programas, obras y soportes culturales construidos en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. No es un invento ni una deducción. Lo dijo con todas las letras en una entrevista: «amoooo! soy el topo que viene a destruir el Estado desde adentro» (https://www.youtube.com/shorts/zZ26nMI8dns)
Villa Gesell, en el 4° mes del año, sigue sin presupuesto local aprobado porque a la oposición no le interesa discutirlo «para que aprendan» según dijo la concejala PRO/Libertaria Clarisa Armando. A esos legisladores opositores lo único que parece haberles interesado es ver cuántos millones de pesos había presupuestado Barrera en pizzas para catering. Un contrasentido para políticos PRO/Libertarios que forman parte de un gobierno nacional que mientras recortaba pensiones a discapacitados o dejaba morir enfermos oncológicos, aumentaba en 472% el presupuesto en pasajes y viáticos para que Javier Milei se vaya de gira por el mundo a eventos de la Derecha que no le aportan ni medio dólar al país. Dato mata relato: en 2025 se habían presupuestado $1433 millones, terminaron gastando casi 2 mil ($1956). Para este 2026 el presupuesto es de $4111 millones para viajes y viáticos de la secretaría General de la Presidencia. Desde el 2023 a esta parte el aumento de esa partida fue de casi el 500%.
Seguimos? Los concejales del bloque La Libertad Avanza (LLA) Adrián Green y Emiliano Peluffo; la concejal del bloque Alianza LLA Clarisa Armando y sus colegas Daniel Rodríguez Rodríguez y Noelia Ayala; el concejal del unibloque LLA (UVG), Luis Vivas, y la concejal del unibloque PRO Villa Gesell, Rosana Lanz, forman parte de un gobierno nacional que ganó la presidencia diciendo que iba contra la casta y con «la moral como política de estado», con un discurso embebido de fervor anticurrupción y por supuesto, contra todo lo que oliera a estatal y público.
Forman parte de ese gobierno de Javier y Karina Milei que cargan a dos años de haber asumido, con denuncias gravísimas por negociaciones incompatibles con la función pública y estafa (causa $LIBRA); denuncias por coimas (3% en ANDIS, discapacidad); sospechas de dádivas y aumentos patrimoniales escandalosos como los del jefe de Gabinete y amigo personal de Milei, Manuel Adorni; utilización de información privilegiada y de las herramientas del Estado como el banco Nación para beneficiar con créditos hipotecarios blandos de cientos de millones de dólares a centenares de funcionarios políticos del mismo gobierno de Milei. Y todo realizado con un nivel de desparpajo atronador: a la vista de todo el mundo, con grabaciones y pruebas que se ven irrefutables.
Entonces, si esos concejales opositores en el municipio de Villa Gesell forman parte de aquel Gobierno, ¿cómo es posible que anden por la vida como si formaran parte del grupo político más sólido e impoluto del planeta tierra? ¿Cómo es que están manejando a su antojo la gestión económica de Barrera? La respuesta tal vez sea, parafraseando a Carville, porque «es la política, estúpido».
Aunque la gestión municipal haya sido tremendamente sólida, sin posibilidades de reelección, habiendo perdido las legislativas del año pasado y con un desgaste lógico de 12 años (no sólo por los 12 años sino por la forma de ser de Gustavo Barrera) la conducción y la gestión política que debiera organizar la administración municipal no aparecen. O al menos no tienen ni de cerca el vigor y la claridad que debieran tener, mucho más en el contexto antes mencionado.
Que lo canchereen a Barrera legisladores y legisladoras que no tienen nada para defender de su propio Gobierno Nacional, cruel y corrupto, es un verdadero contrasentido. Nada para defender y nada para ofrecer. Y sin embargo parece insólito que Barrera o el barrerismo, o el peronismo, no entiendan y no busquen la forma de articularse para enfrentar a una oposición que sólo se junta para rechazar los proyectos más importantes para el municipio; una oposición cuyo líder político está en el gobierno hace 2 años y tiene en este momento más del 70% de imágen negativa y decenas de frentes judiciales abiertos por causas de corrupción.
Tampoco hay una construcción superadora (menos cerrada y patriarcal, además) de Gustavo Barrera que, si realmente comprendiera lo que significa estar al mando de su espacio político, trabajaría fuerte en la sucesión (aunque se habilite la re reelección municipal, Barrera no debería seguir al frente de la muni). Sólo se perciben las intenciones de 2 funcionarios (hombres, por supuesto) que hace tiempo vienen disputándose el espacio. Emiliano Felice, el Secretario de Turismo que tiene en su mochila haber armado la bellísima estética turística de Villa Gesell y consolidado fuertemente sus fiestas populares durante todo el año, hace rato está plantado para la eventual sucesión. Pero hace pocos meses reapareció otro a quién parecen estar impulsando en los medios geselinos. Nicolás Valdez, secretario de Obras y Servicios Públicos quién además de mostrar gestión en su área, podría robarse el corazón de los amantes de los animales.
Pero las construcciones de ambos se perciben en solitario. No parece haber una articulación política del peronismo en su conjunto que está presidido localmente por Barrera, pensando en la continuidad. Y en La Plata están muy atentos a eso. En enero durante la primera conferencia de verano que el gobernador Axel Kicillof ofreció en el Golf de Villa Gesell, alguien del riñón del gobernador le preguntó a 2 periodistas geselinos por qué Barrera había perdido las legislativas. Si bien valoran la lealtad del intendente, algo empezó a hacer ruido fuerte. Y parece que «es la política, salame».
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